viernes, 27 de enero de 2012

NOTA extraida del facebook DEL PADRE " JUAN GABRIEL ARIAS "

Me pongo al día con temas pendientes. Jugamos la revancha del partido con Macarringue. Fui con el padre Adauto, párroco de Chibuto, y dos de mis amigos argentinos de Un techo para mi País. Fue difícil llegar porque por la tormenta, se habían caído muchos árboles. Algunos en el camino. Pero como fuimos varios, los cortamos con machete, o los sacábamos del camino. Esta vez ganamos 4 a 0. Podríamos haber hecho varios más. Yo hice el primero, y pegué una en el palo que si me veían mis amigos del equipo Senior de Racing, todavía me están cargando. El partido fue igual de caliente que el primero. Casi me sacan la cabeza de un planchazo. Cuando terminamos le dije al arquero que su padre, curandero, estaba de vacaciones. En el anterior partido había dicho que no le íbamos a poder hacer goles por el trabajo de su padre. Acá los curas se asombran de la cantidad de cosas que hago en un día. Y la gente dice que tengo mucha fuerza para andar de un lado a otro. A veces hago en un día cosas que una persona normal haría en tres, sobre todo por las distancias (en tres lugares diferentes). Tengo que regular para no estar muy cansado, sinó quedo regalado para agarrarme una malaria. Generalmente viene cuando uno está con las defensas bajas. Otro día fui a celebrar misa a la misión de Macuacua. Queda a unos 75km de Chibuto. Pero tardé más de dos horas en llegar, por lo malo que está el camino. Me gustó mucho esa comunidad. Había mucha gente. Muchos jóvenes. Muy animada, con mucha música y bailes en las misas. Como suele pasar cuando celebro misa en lugares que no me conocen, se sorprenden que hable changana. Aunque mi changana es malo. Después de la misa, mientras comíamos, el coordinador de la zona me invita a que me quede a vivir ahí. Que ellos me construían la casa. Mucho por la falta de curas que hay. Y un poco porque les caí bien. Les dije que había falta de curas en todas partes. Y que “escoba nueva barre bien”. siempre pasa. Con la convivencia empiezan los problemas. Me pidieron que los visite en mi próximo viaje. Empecé el trabajo para terminar la capilla de Betenwane. Hace siete años que están tratando de hacer una capilla de ladrillos. Avanzan muy despacio, por falta de plata. Falta revocar casi todo. Comprar y poner ventanas. Comprar bancos. Arreglar el techo. Pintar. El trabajo va a ser mayor. Porque la tormenta voló el techo de chapas (bastante rotas) que tenía. Contratamos un maestro y su ayudante (amigos del equipo de fútbol de Mahuntsane). Compramos todo lo que hacía falta, y empezamos. La idea es poder inaugurarla el 11 de febrero. Antes de que me vaya. Un día que fuì a llevar material, pasé a buscar maderas que habían quedado de la reparación de la capilla de Mafai (le volo el techo la tormenta, al igual que casi todas las capillas de la zona). Ahí estaba trabajando el Padre Adauto. Además de las maderas, me llevé las chapas que habían descartado porque estaban estropeadas, para usarlas en Batenwane (estaban mejor que las que tenía). Al volver, eran doce menos cuarto. Me quería ir a Chibuto para llegar a almorzar. Pero me dijeron que me estaban preparando una taza de té. Sería un desprecio grande si me voy. Cuando me traen el agua para el té, como me imaginaba, era blanca, como si tuviera pintura, pero no. Es la que toman. Le eché un poco de azúcar y unas hojas picadas de té. Acompañado con un pan de no menos de dos días. Fue mi almuerzo. Por otro lado, con respecto a los elefantes que no nos dejaron celebrar misa en Humulane, me contaron que en el parque nacional que está unos 50km al norte de esa zona, con la sequía que había, los animales se fueron a otras partes en busca de agua. Especialmente los más grandes. Por eso se están viendo animales salvajes en zonas donde no había normalmente. Ahora el tema es todo lo contrario, después de la tormenta, se está viniendo una inundación jodida. Sudáfrica y Zimbawe abrieron las compuertas de sus represas, por miedo a que se rompan porque estaban muy llenas, y esa agua desbordó ríos. Ya es un desastre. Espero que no llegue a los niveles de la inundación del año 2000. Hay miedo. El agua arruinó los sembrados. Mató muchos animales, además de los que había matado la tormenta. También murieron algunas personas. Hay evacuados. El estado más grave de los destrozos de la tormenta, ya fue superado. Volvió la luz (aunque no permanentemente), ya hay señal de celular, y, cada tanto, internet. Ya buscaron la manera de arreglar, de manera precaria, la ruta nacional que une todo el país, y que ponía en serio riesgo el abastecimiento de alimentos, combustible, y el tránsito en general. Con toda esta situación, va a haber mucha hambre este año. La situación cambia día a día. Aunque se vaya el agua mañana, los afectados perdieron todo, y el maíz que habían sembrado para comer durante el año. Estamos viendo la posibilidad de organizar con la Red S olidaria de Argentina una movida para ayudar a esta gente. Lo difícil es ingresar las cosas. Pero ya está en vías de solución. Sería la primera ayudad de la Red Solidaria en África, donde ya fundaríamos una base. Está la gente para hacerlo. Hace mucho que venimos hablando la posibilidad de fundar la Red Solidaria en Mozambique. Y ahora la realidad nos dice que llegó el momento de hacerlo. Por lo menos vamos a probar con esta primera acción. Si sale bien, queda la puerta abierta para seguir trabajando. Estamos juntos. JG

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